Columnas de Opinión
, 30 de mayo de 2019

Opinión: Envases con futuro más amigable ¿biopolímeros, reciclables, reingeniería o manejo de residuos?

Depósitos de reciclaje subterráneos en Denia, España.
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¿Cuál es el camino más amigable para enfrentar los cambios y nuevos desafíos para la industria de envases, usuarios y consumidores? Definitivamente llegamos al punto donde cada uno de los que componemos la cadena de fabricación, uso y consumo, debemos replantearnos la relación que tenemos con la infinidad de envases que usamos a diario.

Partamos de la premisa que los envases nos facilitan la vida, permiten transportar y mantener la higiene, integridad del producto envasado e información nutricional, en especial de alimentos que se consumen en millares de hogares en todo el mundo, entonces, ¿cómo convivir con los envases disminuyendo su impacto sobre el medio ambiente?, desde mi perspectiva, asumiendo con responsabilidad, cada uno de los involucrados en la cadena de vida del envase.

En primer lugar fabricantes de envases, comprender que el envase debe cumplir con los requisitos de protección, información y marketing del producto, con una mirada enfocada en el valor agregado que entrega hacerlos más amigables con el medio ambiente, y esto se enmarca directamente con estructuras perfectamente dimensionadas al alimento a envasar.     En el caso de envases plásticos, se requiere revisar lo que hasta hoy se produce, especialmente en envases con espesores sobre dimensionados, llevándolos a una dimensión ajustada, donde podemos reducir en un alto porcentaje, el peso de los envases que hoy encontramos en las góndolas de los supermercados. El trabajar con mecánicas apropiadas e ingeniería de polímeros, nos permite obtener menores espesores y mayor rendimiento, cambiando el paradigma de la industria, de vender kilos procesados, versus metros fabricados.

Permítanme mostrar el siguiente ejemplo, una estructura compuesta por una laminación de BOPP 20um laminada con un BOPP 20um impresa por el reverso, implica dos láminas de BOPP unidas por un adhesivo, más tintas para impresión, envases en medidas de 15cm X 18cm, cada envase pesa 2.160 gr. aprox., si este envase se fabricara en BOPP de 30um mono lámina, sin adhesivos impresa superficie con barniz protector mate o brillante, en las mismas medidas del envase antes señalado, pesaría, 1.620 gr. aprox. Imaginemos que se venden 1.000.000 de envases al año, la cantidad de residuo seria de, 2.160 kilos de envases del primer ejemplo, versus 1.620 kilos de envases según el segundo ejemplo, fabricando la misma cantidad de envases, esto representaría un ahorro de 540 kilos de envases para cubrir el millón de envases de venta.

Si revisamos muchas de las actuales estructuras que hoy encontramos en los supermercados, pero esta vez, además incorporando estructuras de cartón, cartulina, plásticos flexibles, rígidos etc. Nos llevaríamos la agradable sorpresa que muchas de esas estructuras se encuentran sobredimensionadas al producto que contienen, sobrepasando sus características de resistencia mecánica y barreras de protección solicitadas por el producto a envasar, entonces, es factible disminuir en gran proporción el impacto de envases sobre el medio ambiente, teniendo en cuenta el rol de responsabilidad de los fabricantes de envases con los nuevos tiempos sus requerimientos y el medio ambiente. 

En el caso de los usuarios fabricantes de alimentos, la problemática se traslada a disminuir las dimensiones de los envases y su contenido, teniendo en cuenta que hoy el número de personas que integran una familia, es muy inferior a lo que era hace 10 años atrás, hoy una familia se compone de cuatro y menos miembros, sin considerar que existen muchas parejas jóvenes que su núcleo lo componen dos personas, entonces, se podrían fabricar presentaciones de productos de menor volumen. Esto impacta directamente en la estructura de los envases, ya que se modifican los requerimientos mecánicos y de resistencia de materiales, para contener de manera apropiada los mismos alimentos y productos que terminan no siendo consumidos o perdiéndose una parte importante de ellos por deterioro y no consumo.

El disminuir el peso y volumen de los productos que consumimos a diario, implica replantear las estructuras de los envases, buena instancia y oportunidad para desarrollar envases más atractivos, más funcionales y más amigables con el medio ambiente.

Y los consumidores, ¿cuál es su real aporte en el ciclo de vida y uso de un envase?, desde mi punto de vista, determinantes, ya que cada uno, independiente de su rango etario, utiliza en forma final el envase, con el producto que compró en el supermercado, la farmacia, la tienda de golosinas, el almacén, el kiosko, la panadería, el delivery, la tienda de vestir, etc. y debe saber qué hacer con este residuo, ¿compostaje? la pregunta es, cuántos hogares en Chile tienen una compostera, por tanto, ¿cuántos envases que utilizamos a diario son verdaderamente compostables? Y qué hacer con aquellos que no cumplen con estas características, ¿se seguirán yendo al relleno sanitario? o bien ¿terminarán en las laderas de una cuesta en las cercanías de la ciudad? o peor que eso ¿terminarán en algún río, lago u océano contaminando a la flora y fauna del ecosistema? pues, es de responsabilidad directa de los consumidores asumir el rol final del desecho, y para eso, deben conocer e identificar la basura que botan, buscando almacenar y eliminar, en diferentes recipientes de acuerdo al tipo de residuo que quedó después de consumir su contenido. El impacto de residuos de envases que se producen en los hogares, constituye un gran número de toneladas de desechos de envases que deben manejarse con una mirada más proactiva en beneficio del entorno y su medio ambiente.

Reciclar, reutilizar y reducir, tres elementos claves para obtener resultados exitosos en el manejo de los envases y embalajes, mucho se habla de la tecnología de biopolímeros, pero sembraremos arroz, maíz y otros cereales para hacer envases. No parece contradictorio que utilicemos estos importantes alimentos, para mitigar la problemática que deben asumir todos los involucrados en la cadena de fabricación, uso y consumo de los envases, sin considerar, la problemática de costo y las características fisicoquímicas de estos biopolímeros que aún no alcanzan los requisitos de mecánicas y barreras para un sinfín de alimentos que se consumen a diario en millares de hogares.

Después de observar muy de cerca, como se enfrentan estos problemas en países desarrollados como España y Dinamarca, me cabe preguntar, si existe la voluntad de las personas para producir una adecuada convivencia entre, fabricantes, usuarios y consumidores, con los diferentes envases que utilizamos y residuos que producimos a diario en nuestra vida. 

Por Rolando Araya

Experto en Envases y Embalajes 

TAGS: reciclable   residuos   
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